Frantz

Frantz

Por Cineguru

Jan. 3, 2018

El director Francois Ozon adapta uno de los clásicos del cine anti bélico, “Broken Lullaby” con maestría, haciendo de su película una genuina obra de arte.

Situada en el caos posterior a la Primera Guerra Mundial, Frantz es una pieza delicada, totalmente enfocada en un mensaje en contra de los conflictos, pero llevada al espectador de manera sombría. Sin escenas de batallas ni violencia explícita, Ozon se enfoca en narrar la historia de Frantz Hoffmeister a través de flashbacks.

Un soldado de 20 años que murió en las trincheras es el conducto para conocer la angustia de sus padres, Hans y Magda, y la inmensa depresión de su prometida, Anna, así como el profundo duelo que vive un desconocido para ellos, Adrien, un soldado francés, con quien Frantz tuvo una relación ambigua, un tanto romántica, basada en su mutuo interés por el arte.

De esta línea narrativa, Ozon hace hincapié en las similitudes de las culturas de los países en conflicto, explorando el paralelismo con el ánimo amargo y de cansancio que vivieron en las trincheras.

Anna conoce a Adrien en el cementerio, mientras lleva flores a la tumba de Frantz, y de este encuentro se desarrolla una intensa relación, incluso con los padres del alemán, quien ven a Adrien como el enemigo que mató a su hijo.

En un cambio drástico con respecto a “Broken Lullaby”, Anna asume el papel central en una secuencia con misterio, al descubrir que una de sus cartas a Adrien ha sido devuelta, lo que desencadena una red de secretos, mentiras e incluso doble moral que la lleva a cuestionarse si la redención es posible.

Con una fotografía impecable y el acertado uso del blanco y negro, matizado con escenas en color, Ozon se consolida como un dedicado director, que lleva magistralmente el ritmo de una película intensa, aunque lenta, pero que impacta emocionalmente a cualquier espectador que desea disfrutar del cine como lo que es, un arte.

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